Mostrando entradas con la etiqueta la revolución es un sueño eterno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la revolución es un sueño eterno. Mostrar todas las entradas
domingo, 30 de mayo de 2010
tres tristes troskos
La revolución es un concepto estético, es hora de decirlo. Nadie quiere realmente lograrla, nos gusta ser revolucionarios mientras tanto, leer Galeano (o escucharlo ya que habla tan bien), los discursos de Castro, la remerita del Che, desgarrarnos las vestiduras por los pobres o por los pueblos originarios, asombrar a las chicas con nuestra postura radical, que se yo, es tan lindo ser así… En el primer mundo lo bello, es entregar panfletos en las fábricas, y después comerse uno de esos estofados que solo los obreros saben comer, gente sin colesterol, se cree. Aquí, en el tercer mundo, hay que ir a las facultades si queremos un standard parecido. Me encanta toda esa cosa “mayo francés” que se vive en nuestras universidades estatales. De la revolución punk, ni hablar, pura estética nihilista. “Anarquía en Reino Unido” cantaban los Pistols, quienes vivían con sus mamás y el manager les curró toda la guita porque era dueño del nombre, del arte de tapa y les había hecho firmar la cesión de las regalías. “Todo preso es político”, cantaba Solari, quien ahora vive en una quinta y tiene una escopeta, por la dudas que le quieran robar (“presos de la propiedad” también cantaba en un CD que se consigue en Walmart). El capitalismo, falto de ideas, mientras tanto avanza con la lenta convicción de un barco trasatlántico, sin imaginación pero que se alimenta de las ideas de sus siempre creativos detractores.
Etiquetas:
la revolución es un sueño eterno
miércoles, 17 de junio de 2009
inversores imperialistas
mi amigo Gotiasan, el director editorial del blog Voxpopuli, se pregunta porque los argentinos no podemos circular libremente por el sur siendo que hay ciertos alambrados que nos indica propiedad privada y para colmo extranjera. Creo que Gotiasan sabe la respuesta, y es una mera pregunta retórica. Una norma de la lógica aconseja no responder dicho tipo de preguntas porque responderlas es convalidarlas", pero de todas maneras lo voy a hacer: los argentinos no valoramos lo nuestro hasta que no viene alguien de afuera y lo valora, o lo compra y le hace mejoras, recién allí advertimos su importancia y potencial (potencial ya potenciado por este inversor imperialista) y es entonces cuando nos empezamos a desgarrar las vestiduras por nuestros paisajes, pero si advertimos que habiendo tantos otros paisajes bellísimos en nuestro país que todavía permanecen vírgenes y no nos agraviamos porque no podamos circular por allí, eso me da de pensar (voto en disidencia) que lo que queremos recuperar de esos paisajes del sur no son los paisajes sino sus mejoras.
Etiquetas:
la revolución es un sueño eterno,
las cosas como son
miércoles, 3 de junio de 2009
TRES TRISTES TROSKOS:
La revolución es un concepto estético, es hora de decirlo. Nadie quiere realmente lograrla, nos gusta ser revolucionarios mientras tanto, leer Galeano (o escucharlo ya que habla tan bien), los discursos de Castro, la remerita del Che, desgarrarnos las vestiduras por los pobres o por los pueblos originarios, asombrar a las chicas con nuestra postura radical, que se yo, es tan lindo ser así… En el primer mundo lo bello, es entregar panfletos en las fábricas, y después comerse uno de esos estofados que solo los obreros saben comer, gente sin colesterol, se cree. Aquí, en el tercer mundo, hay que ir a las facultades si queremos un standard parecido. Me encanta toda esa cosa “mayo francés” que se vive en nuestras universidades estatales. De la revolución punk, ni hablar, pura estética nihilista. “Anarquía en Reino Unido” cantaban los Pistols, quienes vivían con sus mamás y el manager les curró toda la guita porque era dueño del nombre, del arte de tapa y les había hecho firmar la cesión de las regalías. “Todo preso es político”, cantaba Solari, quien ahora vive en una quinta y tiene una escopeta, por la dudas que le quieran robar (“presos de la propiedad” también cantaba en un CD que se consigue en Walmart). El capitalismo, falto de ideas, mientras tanto avanza con la lenta convicción de un barco trasatlántico, sin imaginación pero que se alimenta de las ideas de sus siempre creativos detractores.
Etiquetas:
la revolución es un sueño eterno
Suscribirse a:
Entradas (Atom)